Avilés

Alcaldía: Dª. Mariví Monteserín Rodríguez
Capital: Avilés
Domicilio Social: Plaza de España, 1 33402 AVILÉS
Población Año 2015: 80.880 habitantes.
Teléfono: 985122100
Fax: 985541538
Página Web: www.ayto-aviles.es

aviles

Concejo de 25,34 kilómetros cuadrados de extensión que representa el 0,239% de extensión del Principado, situado en el centro de la costa asturiana y a 26 Km. de Oviedo. Está limitado por el mar Cantábrico y por los concejos de Gozón al este, Corvera al sur y Castrillon e Illas al oeste. Los núcleos de población con más habitantes en el concejo de Avilés son, por este orden: Avilés capital, Miranda, Heros, Caliero, Tabiella y Sablera.

Toda su superficie se reparte entre la rasa costera y los montes que lo cierran por el sur, aunque es la ría de Avilés que está encajada en la rasa, la que continúa al interior del Cabo Peñas y marca la morfología del territorio. La ría ocupa el 3% de toda la superficie, llegando después de tres millas de muelles hasta el centro de la ciudad que está en su orilla occidental que ha permitido el asentamiento histórico de la población, ya que esta hoya es baja y plana frente a las alturas de Carbayedos, Tuñes o El Estrellín en el lado opuesto.

Hablar de Avilés ciudad y Avilés concejo es sinónimo. En ella está el segundo puerto en importancia de la región, su posición central le da el privilegiado puesto de estar en el nudo de comunicaciones, incluido el Aeropuerto de Asturias, situado en Santiago del Monte (Castrillón), a 14 kilómetro.

Su capital con el mismo nombre del concejo (Avilés), está situada a la orilla de la ría, fue tierra de marinería y comercio y el primer puerto de Asturias.

Su rápida industrialización trajo una masiva emigración y con tal un gran crecimiento en todos los aspectos. Avilés es una de las tres ciudades más importantes de Asturias y la tercera en cuanto a población.

Su casco antiguo ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico, en la villa se encuentran obras interesantísimas de carácter tanto religioso como civil, Calles como Galiana, Rivero, La Ferrería y San Francisco atestiguan su historia con magníficos edificios y soportales.

Entre sus obras arquitectónicas religiosas destacaremos: la parroquia de San Nicolás, la de Santa María Magdalena de Corros, la iglesia de Sabugo o la de Santa Tomas de Canterbury.

Entre sus obras civiles varios palacios: el de Valdecarzana del siglo XV, conocido como casa de Baragaña, el de Camposagrado, el de Ferrera y la casa de Rodrigo García-Pumarino, más conocido por palacio de Llano Ponte, estos de los siglos XVII y XVIII. Del siglo XVIII son también el Ayuntamiento, la Plaza Mayor, los Caños de San Francisco, el teatro Palacio Valdés, y el palacio de Balsera.

Estas dos palabras suelen ir unidas y en el caso del concejo de Avilés también. En un primer momento su economía se basa en los sectores tradicionales, los agrarios y artesanales.

Su proceso industrial despega de un modo lento en el siglo XIX en la que hay que destacar La Real Compañía Asturiana de Minas con capital belga que fue ampliando su influencia, pasando por el sector metalúrgico y químico, destacando del mismo modo su puerto, y la construcción de la dársena de San Juan de Nieva, exigencia de los nuevos buques de vapor. Aparece el Ferrocarril del Norte que llega en 1890 y esto acelera su industrialización, surgen fábricas de vidrio, tejidos, curtidoras. En 1890 se cuenta con teléfono y ya hay correo diario, se construye el nuevo puente de San Sebastián con material de hierro para derribar el de los Pilares con el fin de encauzar la ría y el puerto local.

En este siglo XIX, se realizan muchas otras obras como la Cámara de Comercio, el Asilo de Ancianos, los primeros Juegos Florales, la Escuela de Artes y Oficios y muchas otras que configurarán el Avilés del siglo XX.

En este siglo, la villa logra su engrandecimiento cultural y económico. Su entorno es ocupado por las naves de factorías, viviendas para las familias obreras que acuden a trabajar en las minas y en las industrias, exigiéndose una nueva infraestructura, en la que hubo mucho de improvisación, pero que se va superando con nuevas calles, alcantarillado y agua a través del canal del Narcea. También se instalan nuevas industrias de metalúrgica y del vidrio, de las que ya gozaba de cierta tradición en el siglo pasado.

El trafico portuario adquiere nuevo ritmo, ya que pasa de puerto carbonero a mineralero y de productos acabados, procedentes de la industria de la zona. En todo hay que destacar el cambio social que también se produjo. Variando su emigración a las Américas, por colapso, a partir de los años cincuenta, por la llegada en masa de personas emigrantes venidos de toda España, que hace que la tendencia que había tenido Avilés durante años cambiara, multiplicando y rejuveneciendo su población. Este fenómeno es uno de los más destacables en toda la historia contemporánea de Avilés, ya que su consecuencia fue un proceso de industrialización y explosión demográfica salvaje, que trajo unas secuelas de difícil evaluación todavía hoy en día.

Todo este gentío venía al concejo buscando la promesa de una vida más fácil y un enriquecimiento que ayudara a toda la gente a salir de una España castigada por la posguerra, circunstancia ésta que pagó muy cara la ciudad de Avilés, ya que se produjo un déficit de viviendas, inexistencia de infraestructuras de saneamiento en los nuevos barrios obreros, que se dispersan por toda la ciudad y lo más destacable, una contaminación que rompía todas las reglas de la salud. Si podemos encontrar, de todas maneras, una parte positiva en todo esto y es que se situó con una segunda generación que llega a ser la de mayor densidad de población juvenil de toda Europa.

Su origen se pierde en los tiempos, aunque puede rastrearse una continuidad en los asentamientos humanos, desde hace unos cien mil años, en yacimientos próximos a la costa. Su historia empieza a documentarse en torno al siglo X, y nos habla de una villa situada al fondo de la ría y protegida por el castillo de Gauzón construido por Alfonso III el magno para la defensa del puerto, y de las incursiones piratas. Los restos del castillo aun pueden verse en el Peñón de Raíces en la entrada del pueblo de Salinas. En este castillo, es donde se recubre de oro y pedrería la cruz de Pelayo para su donación a la Iglesia Ovetense.

Su situación marcó su destino tanto por ser el puerto de Oviedo, a menos de una jornada de camino fácil, como por su ría que divide a la ciudad en dos, tanto geográficamente como económicamente, pesca en Sabugo y comercio y artesanía en la villa amurallada.

Avilés adquiere definición ciudadana con el fuero de Alfonso XI, que se conserva en el Archivo municipal en pergamino una copia romanceada, joya histórica, lingüística y jurídica por la que la villa adquiere categoría de realengo, sin sometimiento señorial y con unos privilegios económicos y civiles, guardando una inquebrantable fidelidad a la corona. En esta época, Avilés demostró su valor estratégico en lo económico, con el monopolio de la sal, teniendo su almacenamiento y distribución. También hay que destacar su comercio marítimo, que recorría desde el cabotaje Cantábrico al comercio con el Norte de Europa, Portugal, Francia y la Península.

Todo este desarrollo comercial y urbano se fraguó en los últimos siglos de la Edad Media, que se sumó a la concesión del Fuero dado por Alfonso XI y ratificado por su nieto Alfonso VII, que marcará toda la orientación política de la villa siempre al lado de la corona. Así Avilés, se vio envuelta en una confusa vida política con la corona de Castilla, ya que todos su monarcas premiaron su fidelidad, ampliando sus privilegios, llegando a disculparla de satisfacer el impuesto de peaje y portazgo en casi todo el reino. Todo esto sirvió para que Avilés se convirtiera en refugio para las personas leales de la autoridad real, pero no por ello deja de ser asaltada por la poderosa familia Quiñones y reconquistada de nuevo. En su recinto se celebran Juntas del Principado para recobrar las libertades no sólo locales sino del Principado.

En toda la Edad Media se fue cimentando la estructura social de Avilés, que agrupaba diferentes elementos en su urbe: el campesinado, las personas dedicadas a la artesanía, la burguesía adinerada y población extranjera atraída por la importancia comercial del puerto, pero igual que destacamos el importante desarrollo en la Edad Media, con su fin y el avance de la Reconquista, Avilés se fue quedando atrás tanto en lo geográfico como en el centro de decisión y esto unido a la situación que se dio de venta de cargos públicos entre determinadas familias, acabó por agravar más su situación de retroceso.

Con la Edad Moderna el puerto de Avilés tan importante, empezó a caer en una crisis mercantil, pero otros sectores tomaron su relevo, como fue sobre todo el sector agrícola que tuvo grandes mejoras en los cultivos tradicionales y también destacar la entrada del maíz.

A todo esto también le siguieron unos siglos y acontecimientos confusos como la entrada de tropas francesas en la villa o los cambios políticos de los años siguientes, la promulgación de la constitución de 1812, el regreso de Fernando VII, la ocupación por las tropas carlistas del General Sanz, la nueva Constitución de 1837, Dictadura de Primo de Rivera, Segunda República, Guerra Civil, etc.

Su arte va del románico al modernismo, dejando las más variadas escuelas su huella, tanto en el estilo religioso como en el civil.

La villa tiene declarada, zona de interés Artístico Monumental, el centro antiguo por el conjunto de edificios, palacios, calles, pórtico e iglesias. De entre ellas podemos destacar:

La actual iglesia de San Nicolás de Bari, construida en los siglos XII y XIII. Destaca su portada principal románica en la que hay algunos capiteles primitivos identificables. Este templo sufrió profundas modificaciones que han desvirtuado la obra primitiva, en 1499 se construyó a cargo de Pedro Solís una capilla adosada al muro norte de la nave, es una obra gótica influida por la catedral de Oviedo.

La capilla de los Alas, un edificio funerario independiente del siglo XIV, del periodo de transición del románico al gótico. Su elemento más característico es la bóveda con una estructura cubierta.

La iglesia vieja de Sabugo, comenzada en el siglo XIII, tardó bastante en finalizarse, es una iglesia románica, con dos portadas, una al sur perteneciente al románico tardío y otra principal del protogótico definido. En 1740 se sustituyó la cubierta de madera por la bóveda actual

Dentro de su estilo civil podemos destacar varias casas y palacios.

Casa de Baragañas. Es el único testimonio de la arquitectura civil medieval, su fachada es la clásica de un establecimiento mercantil abierto hacia la calle con grandes arcos apuntados.

El actual edificio del Ayuntamiento del siglo XVII, que sigue en su construcción la pauta postherreriana, está situado en un triángulo formado por el Ayuntamiento, la casa de García Pumarino y el palacio del marquesado de Ferrera.

El palacio de Ferrera, construido en los siglos XII y XIII, edificio de gran sobriedad en el que destaca la irregular planta de la torre, que es de escuadra, también se destaca su fachada principal, con balcones adintelados y el escudo de armas del marqués.

El palacio de García Pumarino, edificio del siglo XVII mantiene una armonía de fachada con el Ayuntamiento, fue construido por el indiano avilesino Rodrigo García Pumarino. Incorpora al soportal siete arcos hacia la calle y ventana sobre cada uno de ellos, los laterales acogen un balcón en el piso superior. Hoy en día alberga la salas cinematográficas “Marta y María”.

Otros edificios notables a destacar son: la iglesia de Santo Tomas de Canterbury en Sabugo, de estilo neogótico diseñada por Luis Bellido, el teatro Palacio Valdés, edificio neobarroco de Manuel del Busto, la escuela de Artes y Oficios y el Gran Hotel, obras ambas de Armando Fernández cueto, o el Hospital de Caridad obra de Manuel del Busto y Tomás Acha

También tenemos que destacar la colonia de emigrantes de Villalegre obra de Arturo Fernández Cueto, en esta colonia de cubanos/as se desperdigaron suntuosas residencias, resultado de su triunfo ultramarino, toda esta colonia aparece oculta en todo el desarrollo urbanístico de los años sesenta.

También merece destacar él edifico de la Curtidora hecha bajo el estilo arquitectónico industrial, es un edificio de estilo neorrománico que combina materiales y adornos, dando una estética no reñida con una actividad industrial, ya que su fachada era la mejor publicidad para la fábrica.

Sin duda Avilés es la ciudad asturiana festiva por excelencia. Este hecho no es ajeno a dos factores: uno el haber contado en la década de los ochenta, con una de las poblaciones con mas jóvenes de Europa y dos, el carácter alegre y festivo de los avilesinos y avilesinas que han sido capaces de potenciar y resucitar a escala nacional, su carnaval o antroxu. Entre sus fiestas destacaremos.

Enero: la Cabalgata de los Reyes Magos.

Febrero: Carnaval o Antroxu, esta fiesta es declarada de Interés Turístico Regional, entre sus actos destaca el que se celebra el sábado: El Descenso Fluvial de Galiana, donde el público riega a los y las participantes y las embarcaciones que compiten bajan deslizándose por la cuesta de Galiana por un mar de espuma, el martes tiene lugar el Desfile de Carnaval.

Marzo-Abril: se celebra la Semana Santa, de martes hasta el viernes, seis cofradías sacan sus pasos profesionales, teniendo especial relevancia, las procesiones del Santo Encuentro, la del Santo Entierro y la de la Soledad. El domingo y el lunes de Pascua es la fiesta del Bollo, declarada de Interés Turístico Nacional e Internacional, celebrando su centenario con una comida en La Calle, que se llena con mesas y manteles por todo el centro histórico para que coman unas diez mil personas en cada edición, rozando los Guinnes en el 2.001 con unas once mil. En esta comida, se degusta el famoso bollo escarchado que es una peculiar especialidad avilesina.

Mayo-Junio, el martes siguiente al séptimo domingo después de Pascua, es la fiesta del Puchero, donde una pareja de novios vestidos de forma tradicional asturiana, rompen un cántaro y se besan tantas veces como trozos hay, es una ofrenda a la fertilidad que tiene una antigüedad de doscientos años.

Junio. A media noche del 24 es la Danza Prima de San Juan, miles de avilesinos/as se reúnen alrededor de una gran hoguera en la Plaza de San Juan. Entorno al 29 es la verbena de San Pedro. A media noche se baila la Danza Prima de San Pedro, que se inicia en la plaza de España y termina en la capilla de San Pedro

Julio: en torno al 16 Fiestas del Carmen, a medianoche se baila la Danza Prima del Carmen, se inicia con el canto de la Salve Marinera en la calle Galiana y se desciende hasta la plaza de España. El día 22 Fiesta de Nuestra Señora de la Magdalena en el barrio del mismo nombre. El 26 a medianoche, se baila la Danza Prima de Santa Ana en la plaza de la Merced.

Agosto: hay un sinfín de fiestas en diferentes barrios como el de Llaranes, Miranda, El Carbayedo. En este mes son las Fiestas de San Agustín donde toda la ciudad bulle de actividad, para festejar a su patrón .

Septiembre: el día 8 en el barrio de Versalles, celebra sus fiestas la Virgen de Covadonga, que es a su vez la patrona de Asturias.

esc_avilesEl blasón de la villa de Avilés tiene por armas: una nao puesta a la vela en la mar, con una cruz sobre el mástil y con una sierra en la proa de la nao, quebrando una gruesa cadena en un campo sangriento.

Su origen según los tratadistas, está en la participación del marino avilesino Rui-Perez, en la flota de Castilla con una nave en cuya proa llevaba una sierra con la cual destrozó el puente que unía las torres del Oro y que obstaculizaba remontar el Guadalquivir, permitiendo su rotura y la conquista de Sevilla por el rey Fernando VII el Santo en 1.248.

Paseo ilustrado por el casco histórico de Avilés.
Ediciones: Concejalía de Turismo, Ayuntamiento de Avilés.
Texto: Alberto del Río

Avilés
Ediciones: Mases.
Texto: José Ramón Ovies Ruiz.

Asturias a través de sus concejos.
Ediciones: Prensa Asturiana S.A.

Heráldica Institucional y Vexilología del Principado de Asturias.
Ediciones: Principado de Asturias.
Autor: Eduardo Panizo Gómez.

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