Valdés

Alcaldía: D. Simón Guardado Pérez
Capital: Luarca
Domicilio Social: Plaza de Alfonso X el Sabio, 1 33700 LUARCA
Población Año 2018: 11.734 habitantes.
Teléfono: 985640085
Fax: 985470371
Página Webwww.valdes.es

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El concejo de Valdés se encuentra enmarcado en la zona noroccidental asturiana, limitando al norte con el mar Cantábrico, al este con los concejos de Cudillero y Salas, al oeste con Navia y Villalón y al sur con los de Tineo y Salas. Tiene una extensión total de 352 km2.

Valdés se encuadra dentro de la morfología estructural del occidente Asturiano, es decir, está compuesto por grandes unidades montañosas y valles dirigidos preferentemente en dirección norte-sur. Con esto se pueden distinguir tres unidades geomorfológicas claramente diferenciadas. La costa litoral, la zona montañosa y los valles interiores. La zona de la rasa costera presenta una mezcla de acantilados, estuarios, dunas y playas, destacando el cabo Busto con 60 metros de altitud, así como las playas de Otur, Barayo, Touran, Tablizo, Cadavedo, la Cueva y las tres de la villa de Luarca.

La zona montañosa pertenece en su totalidad al periodo paleozoico inferior, con formaciones silícico clásticas que están afectadas por la orogenia herciana. Las alturas más importantes de Valdés se localizan por el sur en el límite con el concejo de Tineo, siendo las sierras de Adrado, Silvallana, Estoupo y Buseco sus accidentes más importantes, no llegando ninguna de ellas a sobrepasar los 1.100 metros de altura. Por último la zona de los valles interiores, presentan una orientación preferente norte-sur, como ya dijimos anteriormente, siendo de poca amplitud y estando encajonados la mayoría de ellos, salvo las vegas situadas en las mestas de los cursos medios fluviales.

Dentro de su red hidrográfica, dos son los ríos más importantes, el Esva (también llamado Canero), y el río Negro, que desemboca en la capital del concejo. El Esva entra en el municipio por la parroquia de paredes, atraviesa el concejo de sur a norte recorriendo un total de 29 kilómetros, tomando el nombre de río Canero al entrar en la vega de su mismo nombre. El río negro proviene de La Montaña, al límite con el concejo de Villayón, recorre un total de 19 kilómetros, hasta llegar a la capital, la cual parte en dos, donde desembocan sus aguas. Ambos ríos siempre fueron prolíferos en truchas, siendo el Esva, a su vez uno de los salmoneros de Asturias.

El clima de Valdés se presenta influenciado por la cercanía al mar, así como por las características de su relieve. Así, nos muestra diferencias notables, según nos encontremos en la zona interior o en la zona costera, siendo aquí las temperaturas mucho más agradables, tanto en invierno como en verano, llegando a tener hasta una diferencia de entre dos y cuatro grados. Con todo esto podemos afirmar que el municipio valdesano presenta un clima templado con transición al fresco, y variaciones considerables entre las zonas interiores y las costeras.

De la misma forma que sucede con el clima, la vegetación también presenta variedades según la zona en la que nos encontremos. Así en la franja costera tenemos especies aerohalófitas y halófitas en los acantilados, amnophiletea en las dunas, halófitas de praderas salinas en las marismas y muestras de ballicos y tréboles en la rasa. Hay que destacar aquí el paisaje que tenemos en la playa de Barayo, que ha sido declarado como reserva natural parcial. Por otro lado, en las zonas interiores se mezclan los matorrales, generalmente brezos y tojos, con especies autóctonas como castaños, robles y abedules, y también especies repobladas como son los pinos y los eucaliptos.

En cuanto a su fauna todavía se pueden divisar en el concejo aves marinas como los ostreros, los mazarinos y otras limícolas, además de las gaviotas. También tenemos especies de agua dulce como los salmones, truchas y anguilas, habitando aun las zonas interiores espacies como los jabalís, lobos, zorros y corzos.

Varias son las etapas en las que podemos dividir la evolución de la población en el concejo de Valdés durante el último siglo y lo poco que llevamos de este. Así desde que a principios del siglo XX, Valdés presenta una cifra aproximada de 26.000 habitantes, ésta se ha mantenido estacionaria hasta la década de los sesenta, fecha en la cual este estacionamiento se rompe de manera brusca, produciéndose en el siguiente intercensal un descenso de casi 6.000 personas, derivado sobremanera de una fuerte emigración. La década de los 70-80 nos deja una leve variación positiva en el flujo poblacional, recuperándose un poco la cifra, situación esta pasajera, pues a partir de este momento, la evolución vuelve a tornarse negativa, durando esta etapa hasta nuestros días en la que tenemos una cifra de 15.060 habitantes.

El fenómeno migratorio siempre estuvo muy presente en la vida de Valdés, siendo los destinos ultramarinos los elegidos por la población joven de Valdés en los comienzos del siglo XX, destino que cambió justo a mediados de centuria, donde las áreas centrales asturianas, españolas y europeas se llevaron muchos de estos movimientos. De igual manera, comentaremos el fuerte incremento que se produce en la población durante las épocas estivales, siendo Valdés uno de los concejos preferidos de toda la región asturiana para el disfrute del verano. Con todo ello las estructuras demográficas que se nos presentan, empiezan a mostrarnos un envejecimiento de la población, siendo éste más acusado en las zonas del interior, que cuentan con una población mucho más reducida que en las zonas costeras. En estas últimas partes, es donde se concentra el mayor número de población, siendo las localidades de Luarca, Trevias, Cadavedo y Barcia los núcleos de población más importantes.

En cuanto a la estructura económica del municipio, hay que decir que aunque el sector turístico presenta una importancia cada vez más grande en todo Valdés, todavía la mayoría del empleo local se lo lleva el sector primario, generando el 49% del empleo total. La agricultura y la ganadería son aún las actividades más trabajadas, siendo los terrenos favorables de las rasas y las vegas de los valles interiores, los que más se cultivan. La ganadería se centra sobre todo en el cuidado del ganado vacuno, presentando una producción claramente dirigida hacia el sector lácteo. La pesca también tiene su importancia dentro del territorio, siendo el puerto de Luarca el más importante del occidente asturiano y el tercero de la región detrás del de Avilés y Gijón. Entre las especies que se capturan destacan las del bonito, bocarte, merluza, sardina y congrio.

El sector secundario tiene una escasa representación en la zona, ocupando únicamente a un 12% de la población activa, siendo las ramas de la alimentación y la madera las que cuentan con una mayor presencia de personas empleadas. Hay que comentar dentro de este sector, la desaparición paulatina que sufrió una de las industrias que mayor peso tenía dentro del concejo, y que era la conservera. Por lo que respecta a la construcción, ésta si que ha seguido una tónica eminentemente positiva, observándose un fuerte crecimiento durante estos últimos tiempos.

El sector terciario, últimamente empujado al alza gracias a la pujanza del turismo, genera un total del 39% de los empleos, siendo el que mayor renta genera dentro de los tres sectores representando un 55% del producto interior bruto local. La actividad comercial y la hostelera son las que actualmente generan más trabajo, siendo la capital del concejo el principal centro distribuidor de estos bienes y servicios, seguida de la localidad de Trevías.

Los datos más antiguos de la presencia humana en el concejo de Valdés se remontan a las épocas prehistóricas, concretamente a la etapa del acheliense, hallándose útiles e industrias de estos homínidos en el yacimiento de Busto, siendo hasta el momento presente, el sitio que ha dado los restos arqueológicos más antiguos de todo el norte peninsular. También se han localizado restos industriales de estas mismas etapas en los sitios de Caroyas, Ribón, Paredes. Dentro de la etapa Megalítica, se han localizado varias necrópolis tumulares en zonas limítrofes con Cudillero, Salas, Villayón y en zonas interiores como Villuir, La Granda o Piedrafita, siendo el campo encontrado en Xugadoiro el más sobresaliente dentro de estos descubrimientos.

Dentro de la cultura castreña, varios son los asentamientos localizados por todo el concejo, aunque la ausencia de excavaciones nos ha privado de determinar con exactitud la fecha de construcción de los mismos. Lo único que podemos suponer es que los localizados en el interior eran utilizados por el pueblo romano para sus trabajos en las prospecciones auríferas, y que los hallados en las proximidades costeras podían estar relacionados con el control de la vía romana que se dirigía hacia Lugo. Lo que sí nos aporta la época colonizadora romana son varias monedas, un sello, y una lápida con inscripción romana encontrada en Rellón de Merás, parroquia de Paredes.

Los primeros datos documentados que tenemos del concejo de Valdés corresponden a los siglos X y XI, en los que se producen varias donaciones, tanto al obispado de Oviedo, como a los cenobios de Corias y Bárcena, que poseían varias iglesias y terrenos del municipio. Ya en estos tiempos la población de Valdés empezaba a tener una considerable importancia, siendo dos siglos más tarde, concretamente en el año 1270, cuando el monarca Alfonso X el Sabio otorgó la carta Puebla al territorio, concediéndoles a partir de este momento y por culpa de la anarquía, robos, y perjuicios que los nobles y caballeros cometían con las gentes del lugar, todos los derechos reales y libertades, reservándose la corona las posesiones eclesiásticas. Siete años más tarde Valdés forma parte de la creación de la hermandad de la mayoría de las pueblas del occidente, que se desarrolla en el Alto de La Espina, y en la cual se comprometen todas ellas a colaborar entre sí, y acabar con los robos y delitos en la comarca.

La época medieval viene marcada por la influencia que tenía en toda Luarca el incipiente gremio de mareantes, que agrupaba a las personas dedicadas a la pesca, el comercio y armar embarcaciones para regular y defender los numerosos intereses comerciales que allí se daban. El siglo XV viene marcado por las disputas de la nobleza con la monarquía, teniendo varios linajes una autoridad bastante grande sobre buena parte de la zona, cosa que no agrada de ninguna manera a la corona. Buena muestra de ello lo constituye la construcción de la torre de Villa de Moros, antigua fortaleza medieval que perteneció a la casa Peláez. En el siglo XVI, Valdés aparece en las actas de la Junta general del Principado, como integrante del partido de los cinco concejos, documentado por primera vez en el año 1462 y que agrupaba a los municipios de Grado, Salas, Pravia, Valdés y Miranda. Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, la jurisdicción municipal abarcaba a 13 parroquias y un anexo y 189 entidades de población repartidas por todo el territorio.

El siglo XIX nos deja un acontecimiento relacionado con la guerra de la Independencia contra la invasión francesa, y este no es otro que el traslado, tras sufrir Oviedo la tercera invasión, de la Junta del Principado y de la Real Audiencia a Luarca, para pasar posteriormente a Castropol y Figueras. También nos deja el final del siglo la aparición de los primeros movimientos migratorios ultramarinos, que volverían más tarde a su tierra natal con un fuerte poder monetario y social.

Del siglo XX la noticia más destacada que se produce es el cambio del nombre del concejo en 1909, adoptando la nomenclatura de la capital, no siendo restituido por la antigua y más acorde denominación de Valdés hasta el año 1985. Hoy en día Valdés es uno de los concejos asturianos que mayores cosas nos ofrecen, pudiendo disfrutar de unos estupendos paisajes montañosos, unas bonitas vegas de los ríos, así como unas playas realmente bellas, consiguiendo ser uno de los destinos turísticos más solicitados.

Numerosas son las muestras artísticas que podemos encontrar en todo el concejo de Valdés.

Así y dentro de su arquitectura religiosa tenemos la iglesia parroquial de Santa Eulalia, situada en las proximidades del puerto. Se encuentra construida en los terrenos que ocupaba una antigua iglesia que había sido donada por Fruela II a la iglesia de Oviedo. Sus elementos artísticos de mayor importancia lo constituyen los retablos y las imágenes conservadas en su interior, presentando el retablo mayor una bonita talla de Santa Eulalia, obra de José Bernardo de la Meana. En su lado norte se levanta un antiguo crucero de piedra, con las representaciones del Cristo Crucificado y Nuestra Señora del Niño.

También en la Villa y divisando toda la capital se encuentra La ermita de la Virgen de la Blanca o de la Atalaya y que ha sido objeto de reconstrucción en 1961. Conserva en el ático una figura de la Virgen con el Niño del siglo XIV.

En la localidad de Trevías encontramos la iglesia de San Miguel, consagrada inicialmente en el año 1000, y que conserva una lápida a la derecha de la puerta, en la que se hace referencia a ello. Guarda en su interior una bonita imagen de la Virgen de la Esperanza, también conocida como de la O. Su imagen actual corresponde a diferentes remodelaciones llevadas a cabo entre los siglos XIX y XX.

Otras edificaciones religiosas importantes del concejo son: La iglesia parroquial de San Salvador de Barcia que data del siglo XIII. Nuestra Señora, en Méras de finales del XVII. San Pedro, en Cadavedo, San Juan, en Muñas de Arriba, y la de San Miguel en Canero, terminada en 1800 y que guarda rasgos decorativos barrocos.

Su arquitectura civil y popular también es numerosa, pudiendo contemplar en el centro de la Villa, el Palacio y capilla del Marqués de Ferrera, acabado en el siglo XVIII, conservando algunos elementos originales de los siglos XIV y XV. Es la construcción noble más importante de la villa. Está formado por dos edificios unidos mediante un arco escarzano sobre la parte alta de la calle de los Escalerones. Su parte sur es la actual casa de cultura, acogiendo en su interior la sala-museo Jesús Villa Pastur, y un aula dedicada al paleolítico.

Otro buen ejemplo de edificación señorial lo constituye la casa-palacio Gamoneda, del siglo XVIII, destacando su fachada, muy bien terminada y que presenta un gran escudo de la familia Gamoneda. En Villademoros encontramos la torre del mismo nombre, levantado en la Edad Media y que perteneció durante mucho tiempo a la familia Peláez, además de la torre, estaba compuesto por una casona rural y por una panera. La torre presenta una estructura cuadrada, con puerta arqueada en la primera altura, teniendo pocos huecos visibles.

El ayuntamiento de Luarca fue realizado a principios del siglo XX, mostrando grandes muestras derivadas del eclecticismo francés, como son el tejado en mansarda, las buhardillas y el recurso al orden gigante para articular la fachada principal. Otro ejemplo de construcción civil lo configura la fuente de Bruxo, realizada en el año 1764, y que presenta dos pilas y un frontón que contiene tallada la Cruz de los Ángeles.

Además de todas estas construcciones Valdés también nos deja grandes muestras del poder indiano, preferentemente en Villar y Barcelina, localidades próximas a la capital, entre las que podemos destacar Villa Barrera, Villa Argentina y Villa Teresa, en Villar, y Villa Rosario y Villa Excelsor en Barcelina.

Entre sus fiestas más destacadas tenemos:

En el mes de julio, son las fiestas de Vaqueirada en Aristébano el último domingo, y las de La Virgen del Carmen en Luarca y Barcia. En el mes de agosto, son las fiestas de La Virgen del Rosario en Luarca el día 15, San Timoteo en Luarca el día 22, La Regalina en Cadavedo el último domingo. En el mes, de septiembre, son las de San Miguel en Trevías el día 29.

Multitud de celebraciones se suceden por todo el territorio Valdesano, sobre todo en la época estival, teniendo cada festejo una particularidad diferente. Así en la festividad de la Virgen del Rosario, tiene lugar una procesión marítima con posterior saleo con la imagen de la Virgen, tirándose posteriormente las personas jóvenes a la mar. Las fiestas de San Timoteo son una de las más concurridas del verano Astur, siendo el día 22 de Agosto su día grande, congregándose en el prau del patrón una infinidad de gentes asombrosa. En la Vaqueirada de Aristébano, organizada conjuntamente con Tineo, tiene lugar una tradicional boda Vaqueira. También la celebración de La Regalina, tiene su nota característica, combinando bailes y cantos, realizados por las mozas solteras en honor de la patrona. Además de todos estos festejos, también son destacables en la Villa Blanca, los Carnavales y la Semana Santa, sin duda la más importante del Occidente asturiano.

El escudo de Valdés es:

En gules un león naciente en oro.

Al timbre corona real abierta.

El escudo de Luarca es uno de los más antiguos del Principado y se presenta partido y acuartelado.

Al timbre corona real, abierta.

Este concejo se ha caracterizado por utilizar el escudo de Luarca hasta 1985, año en el que se vuelve a la antigua denominación de Valdés y en el que se adopta un nuevo escudo, compartiéndose actualmente los dos.

Gran enciclopedia Asturiana.
Autor: Silverio Cañada.

Geografía de Asturias.
Ediciones: Prensa Asturiana S.A.

Asturias a través de sus concejos.
Ediciones: Prensa Asturiana S.A.

Heráldica institucional y vexilología del Principado de Asturias
Ediciones: Principado de Asturias.
Autor: Eduardo Panizo Gómez.

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